Calma y Paz



Con el tiempo, me he dado cuenta de que las cosas se consiguen poco a poco, que muchas veces entrenamos o comemos hasta que nos duele. A todos/as nos ha pasado que tenemos una dolencia muscular haciendo un determinado ejercicio y a pesar de ello seguimos realizándolo, o seguimos comiendo a pesar de que nuestro estómago ya está satisfecho.

Las mejores etapas de mi vida han sido cuando me he tratado con calma, porque detrás se encuentra el cariño, respeto y entendimiento hacia ti, y por ende, hacia tu cuerpo. Cuando empiezas a conocerte y a no ser impaciente con la comida o los resultados del entrenamiento, empiezas a disfrutar del proceso. Comprendes que los resultados no llegan de un día para otro, empiezas a perdonarte y a no castigarte por comerte un dulce o por no haber ido a entrenar durante toda la semana. Tienes la calma y la seguridad de que eso no determinará tu resultado y entiendes que somos humanos y  fallamos, fallamos constantemente. Pero también sabes que tienes la fortaleza para continuar y levantarte todas las veces que te has caído, que no te queda de otra que vivir y anteponerte, esta vez (quizás) un poco más afinado.

💫९



Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Qué pensar?

Conecta

Potencia el agradecimiento