FOCUS
A veces me pregunto, ¿Quién soy yo para pensar que alguien seguirá mis consejos y transformará su vida a mejor adoptando cambios en su alimentación, hábitos deportivos, actitud y otros aspectos? Esta reflexión me hace comprender lo vanidoso que uno puede llegar a ser. Llevo una década cuidando mi alimentación y siempre he sentido una profunda pasión por este tema. Recuerdo un día en casa cuando surgió la idea de convertirme en dietista. En ese momento, me cuestioné: ¿por qué? ¿Por qué deseo ser dietista? ¿Para mejorar mi apariencia física, prolongar mi vida, iniciar un negocio o ganar dinero? Parecía que todo giraba en torno a mí, y a mis deseos. Sin embargo, hubo un instante en el que me sorprendí a mí mismo. Visualicé la posibilidad de ayudar a una persona que enfrentaba desafíos con su relación con la comida. Gracias a mi trabajo, experimentaba un progreso notable, transformando su vida y brindándole una mayor sensación de bienestar y felicidad. Esto generó en mí una emoción difícil...