¿Carne? Sí, por favor
. Hace más de 250.000 años resultaría inviable para el ser humano acceder a la cantidad de alimentos que tenemos a la vuelta de la esquina en un supermercado. Esta facilidad ha provocando cambios en nuestro hábitos, y en consecuencia cambios en nuestro organismo. Es casi impensable imaginarse un individuo de una sociedad cazadora-recolectora consumir la cantidad de hidratos de carbono que ingerimos hoy en día, básicamente porque la dieta de estas sociedades era principalmente carnívora. Deberíamos reflexionar si el consumo de carne puede estar exento en nuestra dieta... Y si es así como se podría compensar es ausencia de macronutrientes.